El 8 de diciembre de 1980 fue un día de trabajo normal para John Lennon. Luego de haber desayunado en el Café La Fortuna, lugar al que concurría en forma diaria, resolvió cortarse el pelo al viejo estilo teddy boy, como lo usaba a comienzos de los años `60, en épocas de las giras de Los Beatles por Hamburgo. También concedió entrevistas a radios, sesiones de fotos y, por fin, a las cuatro de la tarde salió del Edificio Dakota, donde vivía con su esposa Yoko Ono y su hijo Sean, para dirigirse a los Estudios Record Plant. Por esos días la promoción de su nuevo álbum, Double Fantasy, era intensa.
Al salir del Dakota, se acercó una persona de físico grueso con un ejemplar del álbum en sus manos. Lennon firmó un autógrafo en el sobre del disco mientras era fotografiado por otro admirador. El músico le preguntó si deseaba algo más. El gordo negó con la cabeza. Lennon no recordó que un par de días antes había tenido un enojoso incidente con esa misma persona. Violando reglas no escritas que los fans respetaban, sacó muchas fotos de la entrada del edificio. Al verlo, Lennon se puso furioso e intentó, sin éxito, sacarle la cámara en medio de los gritos de su esposa, que le rogaba que no lo hiciera. Cuando se tranquilizó y volvió con Ono, le dijo: "Si alguna vez alguien me pilla, será un fan".
Ese 8 de diciembre, luego de trabajar unas seis horas en la canción "Walking on thin ice", a través de David Geffen se enteró de que Double Fantasy llegaría al disco de oro por sus ventas. Luego de su retiro voluntario, dedicado a las tareas de padre por cinco años, Lennon volvía a ser aceptado por el público y el éxito lo acariciaba. Antes de irse del estudio tuvo tiempo para llamar a su tía Mimi y dar un último autógrafo a la operadora de la centralita telefónica. Cargó en su mochila unos casetes con el trabajo de la tarde y, junto a su mujer, partieron raudos para llegar a su hogar antes de que Sean se durmiera. Esa noche el remise lo dejó en la entrada del edificio, sin ingresar al garaje como hacía usualmente. Lennon se acercó a la puerta de ingreso cuando a sus espaldas apareció el hombre a quien horas antes había autografiado un álbum.
Mark Chapman sacó un revólver calibre 38, se acercó y con voz suave dijo "Mr. Lennon", efectuando cuatro tiros. "¡Han disparado contra John!", gritó Ono. El portero del edificio corrió hasta el cuerpo del músico e intentó hacerle un torniquete. Vio que era inútil. Con suavidad le retiró las gafas y lo abrigó con una chaqueta. Chapman se encontraba recostado a una pared del Dakota, leyendo un ejemplar de El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, soñando que se había convertido en el protagonista de dicha novela: el rebelde Holden Caulfield. No parecía entender que su acto absurdo había terminado con la vida de una de las personas que más profunda huella dejó en el siglo XX. Lennon tenía 40 años.
Niño hermoso
John Lennon nació en la noche del 9 de octubre de 1940. Si aceptamos la historia tantas veces relatada por la tía Mimi, el nacimiento ocurrió durante un feroz ataque alemán a la ciudad de Liverpool. En forma épica contaba que, al no haber transporte público, corrió los tres kilómetros que la separaban del hospital ubicado en Oxford Street, para conocer al niño. El nombre completo elegido también refiere al momento histórico que se vivía: John Winston Lennon. Era hijo de la hermana menor de Mimi, Julia Stanley, y de Alfred Lennon, un marino mercante dedicado a las tareas de cocina en los barcos. La pareja se había casado en 1938 contra la voluntad de la familia Stanley, que veía con horror cómo la joven arruinaba su vida al unirse con un hombre de poco futuro económico y que estaría más tiempo en el extranjero que en su hogar.
Vivieron junto a los padres de Julia y en una noche de enero de 1940, aprovechando que estaban solos, mantuvieron relaciones sobre el piso de la cocina. Años más tarde, Lennon decía "El noventa por ciento de la gente nació gracias a una botella de whisky un sábado por la noche y sin la menor intención de tener un bebé…La verdad es que nunca fui un hijo deseado".
Sin embargo fue querido y disputado por varias personas. En una reciente biografía, Philip Norman contradice la versión tradicional de que la tía Mimi tuvo que criar a Lennon debido al abandono de sus padres. Más bien fue una imposición de estricta hermana mayor que desconfiaba de los devaneos amorosos de Julia y de la irresponsabilidad de Fred.
El niño creció en la casa de Mimi, ubicada en el 251 de Menlove Avenue, bautizada Mendips. Mientras tanto, Fred se embarcaba y Julia iniciaba una relación con un camarero de nombre John "Bobby" Dickins. Cuando el niño tenía cinco años su padre lo recogió en Mendips y lo llevó a pasar un fin de semana a casa de un hermano en Blackpool. Fred planeaba tomar un barco e irse a vivir a Nueva Zelanda donde empezaría una nueva vida con su hijo. Julia y Dickins sospecharon y aparecieron en la casa del hermano de Fred. Tuvo lugar un triste enfrentamiento: John debió elegir con quién se quedaría. Primero se sentó sobre las rodillas del padre (el fin de semana que habían pasado juntos había sido fantástico) pero al ver a su madre irse derrotada corrió tras ella y le tomó la mano. Intentó que Fred hiciera lo mismo pero éste permaneció sentado en su silla. La estrofa de la canción "Mother", que integra el disco John Lennon/Plastic Ono Band de 1970, "Mamá no te vayas, papá vuelve a casa" parece describir el momento.
Tampoco Julia se quedó con el niño. John fue criado por su tía Mimi y el esposo de ésta, George Smith, a quien John adoraba y quien le contagió el hábito de la lectura. Recién en la adolescencia, Lennon recuperó a su mamá. Julia visitaba con frecuencia a su hermana mayor y el joven iba muy seguido a casa de su madre. Ella compartía las bromas de John, entendía su rebeldía y lo alentaba a desarrollar el gusto por la música enseñándole a tocar el banjo, mientras Mimi acuñaba la famosa frase "la guitarra está muy bien como diversión pero nunca te ganarás la vida con ella". Según Norman también existía una cierta tensión sexual entre madre e hijo a medida que las hormonas del joven se alborotaban. Una tarde que faltó al colegio, se tiró junto a ella a dormir la siesta. En forma accidental rozó el pecho de Julia "…y me pregunté si no tenía que hacer algo más…Siempre he pensado que debía haberlo hecho. Me imagino que me hubiera dejado".
El 15 de julio de 1958, a las cinco de la tarde la madre de Lennon visitó a su hermana. Su hijo había salido y la visita fue corta. Bebieron té, luego Julia retornó a su casa acompañada por un amigo de John. Cuando se separaron, el joven escuchó una frenada seguida de un fuerte golpe. Corrió hasta el lugar y encontró a Julia tirada en la calle luego de ser atropellada en la avenida Melrose por Eric Clague, un policía de 24 años que recién aprendía a conducir. Al recibir la noticia de la muerte de su madre, Lennon pensó "Todo se ha jodido de verdad. Ahora ya no tengo responsabilidades con nadie". Tres años antes había fallecido su querido tío George y en ambos casos la reacción fue similar: risas histéricas, hablar sin parar, no aceptar la realidad. Necesitó diez años para poder componer una canción que hablara de su madre. "Julia" es una de las baladas más bonitas y tristes del "álbum blanco" de los Beatles.
Dos de nosotros
En marzo de 1957, junto a su inseparable amigo Pete Shotton, fundaron The Quarrymen. Era una banda de skiffle, ritmo folk norteamericano tocado con tabla de lavar e instrumentos acústicos de bajo costo. En julio de ese año, los contrataron para tocar en la fiesta de la Iglesia de St. Peter. Esa tarde, gracias a un amigo que lo entusiasmó, Paul McCartney presenció la actuación y quedó impresionado por la forma en que Lennon, cantante y líder de The Quarrymen, improvisaba las letras de las canciones. Cuando los presentaron también McCartney quiso impresionarlo. Tomó una guitarra prestada y tocó, en forma impecable, "Twenty Fligh Rock" de Eddie Cochran. Ese mismo día Lennon le ofreció ingresar a la banda. El muchacho, algo gordito, era tan bueno como él. Entendió que se encontraba en una encrucijada: seguir siendo el más fuerte o hacer más fuerte al grupo. Supo que tendría que mantenerlo a raya pero "…era muy bueno, así que merecía la pena que estuviese. Y además se parecía a Elvis. Me encantaba". Unos meses después le presentó a un guitarrista amigo suyo, un año y medio menor que él, de nombre George Harrison. La banda se dedicaría de lleno al rock, cambiaría varias veces de nombre y luego de unos años, Ringo Starr sustituiría al despedido Pete Best. La formación final de los Beatles se completaba.
Cuando conoció a McCartney, Lennon tocaba la guitarra como si fuera un banjo, utilizando solo cinco cuerdas según las clases que Julia le impartió. Gracias a su nuevo amigo comenzó a tocar en la forma adecuada. Copiaba los acordes que McCartney colocaba "al revés" por ser zurdo y luego los cambiaba de la forma en que los debía tocar un diestro. Desde el comienzo la música fue el puente entre ambos sin importar sus diferencias. El carácter de Lennon, sarcástico, burlón, y siempre afecto a enfrentarse a la autoridad, contrapesaba con la corrección y el deseo de agradar de McCartney, desde ese tiempo un hábil negociador.
A fines de 1980 el periodista David Sheff hizo un largo reportaje a Ono y Lennon para la revista Playboy donde el músico relató la forma como componían canciones en los primeros años de la banda."En aquellos días solíamos componer así, cada uno tocando bajo la nariz del otro por horas y horas…trabajábamos juntos en parte porque la demanda era tremenda. Querían un disco, un simple cada tres meses y lo hacíamos en doce horas, en un cuarto de hotel o en una camioneta". Luego comenzaron a componer por separado pero siempre colaborando el uno con el otro. Por un acuerdo al que habían llegado, aún las canciones que fueran estrictamente de uno de ellos llevarían el nombre Lennon- McCartney, después convertido en una de las marcas más famosas de la música.
Será una discusión eterna e inútil, definir quién fue el verdadero motor del grupo. La agresividad de Lennon se complementaba con el lirismo de McCartney, mientras la competencia entre ambos perfeccionaba sus canciones. Pero nadie puede discutir que el gestor de los Beatles fue Lennon y que como él decía "Yo junté la banda. Y yo la deshice. Es así de simple".
El 20 de setiembre de 1969, en una reunión fijada para negociar un nuevo acuerdo con Capitol, comunicó a los otros tres que abandonaba el grupo. McCartney y el representante Allen Klein lo convencieron de que no hiciera público el anuncio. Estaba pendiente la salida del álbum Let It Be y hacía pocos meses que Abbey Road estaba en las disquerías. Lennon cumplió, pero en abril del año siguiente fue McCartney quien anunció que se iba de los Beatles. Sintió que su viejo amigo le había tendido una trampa, ganando la pulseada, y eso lo puso furioso. En "God", también del álbum John Lennon/Plastic Ono Band, Lennon enumera las cosas en las que ya no creía, Beatles incluidos, proclamando su fe tan solo en Yoko y en él. La canción finaliza con la frase "el sueño ha terminado". Ono recuerda que cuando se fueron de aquella reunión, al subir al auto pensó "Dios mío, esos tres chicos son los que le han estado entreteniendo todo este tiempo. Ahora tendré que ser yo la que lleve esa carga".
Mirando las ruedas
En los últimos diez años de la vida del músico su interés en temas políticos se incrementó. A las primeras inocentes proclamas por la paz siguieron acciones directas de protesta junto a representantes del ala radical de la política norteamericana, como Jerry Rubin y Abbie Hoffman. Lennon pasó a ser un objetivo de la administración Nixon, fue investigado por el FBI y estuvo a punto de ser deportado de Estados Unidos como puede verse en el documental The U.S vs. John Lennon (2006) dirigido por David Leaf y John Scheinfeld II.
De los cuatro Beatles, fue quien tenía mejor posición económica y creció en un típico ambiente de clase media inglesa, pero siempre se lo identificó con la clase trabajadora.
Su carrera solista tuvo altibajos. A un buen primer álbum, John Lennon/Plastic Ono Band (1970), le siguió su mejor trabajo, Imagine (1971), en el que la canción que da título al disco se convirtió en un himno. En otros casos las urgencias políticas ocasionaron resultados desparejos como Some Time in New York City (1972) cuya portada imitaba un diario donde aparecía la foto trucada de Nixon y Mao bailando desnudos. En 1973, durante la grabación de Mind Games, Lennon se separó de su esposa mudándose a Los Angeles. Se conocería esa época como "el fin de semana perdido" o "los días sin huella" caracterizados por el consumo de alcohol, drogas, peleas, juergas y una vuelta a su adolescencia junto a amigos como Keith Moon, Harry Nilson y Ringo Starr.
Sin embargo, en ese tiempo recompuso su relación con Julian, hijo de su primer matrimonio con Cynthia, que intervino como baterista en una breve canción del álbum Walls and Bridges (1974). Luego de interminables peleas con el productor Phil Spector, grabó su tributo a las viejas canciones de su adolescencia llamándolo simplemente Rock`n`Roll (1975) y también editó el álbum recopilatorio Shaved Fish (1975). Ese mismo año, luego de la reconciliación, Ono quedó embarazada y tuvo a su hijo Sean. Lennon decidió retirarse del mundo de la música dejando los negocios en manos de su mujer, quien siempre fue mucho más hábil que él para esas tareas, y se dedicó a ser padre a tiempo completo.
Cinco años después, en unas vacaciones que pasó en Bermudas, lugar al que llegó después de un accidentado viaje en barco, sintió que volvían a nacer las ganas. El álbum McCartney II, con su éxito "Coming Up", había salido al mercado. Lennon tuvo que reconocer que su "mejor amigo hombre" había hecho un buen trabajo. La vieja rivalidad resurgió y en esos dos meses de vacaciones compuso un buen número de temas que se incluirían en Double Fantasy, álbum concebido a medias con su esposa. Fue tanto el material que compuso que continuó grabando para otro futuro disco: Milk and Honey. Lennon parecía haber alcanzado la madurez y sus letras lo reflejaban. En "Beautiful Boy", canción dedicada a Sean, canta "la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes" y en "Watching the wheels" avisa al mundo que se siente bien con solo ver las ruedas moverse y que "no existen problemas, solo soluciones".
Reconciliado con su pasado e impaciente por ver crecer a su hijo, Lennon había regresado. Era feliz con Yoko Ono al tiempo que reconocía que había una posibilidad cierta de que, si los cuatro tenían ganas, los Beatles volvieran a tocar juntos. El futuro parecía enorme cuando de entre las sombras surgió ese personaje infame, cuyo nombre con justicia muchos se niegan a mencionar, con un disco autografiado en una mano y un revólver en la otra, decidido a enlutar al mundo privándolo de todo lo que Lennon aún tenía para dar, y decretar que el sueño había definitivamente terminado.
JOHN LENNON, de Philip Norman. Anagrama, 2010. Barcelona, 831 páginas. Distribuye Gussi.
JOHN LENNON. HISTORIA E IMÁGENES DE UN MITO, Valeria Manferto de Fabianis y John Blaney. Prólogo de Yoko Ono Lennon. Océano, 2010. Buenos Aires, 272 páginas. Distribuye Océano.
Imagina
El desafío