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Reportaje

¿Qué fue lo primero que escribió?

Escribí un cuento impresionante que hasta hoy me gustaría muchísimo si no lo hubiera tirado a la basura cuando advertí que era una copia a la temática y al estilo de Borges. Hoy no lo tiraría, ahora sé que el plagio es una forma de admiración, casi un homenaje. Asimismo y por una cuestión de honradez y acaso de autoestima, prefiero reconocerme al leer lo que escribí tiempo atrás y no pensar cómo le robé ideas a fulano.

¿Quién fue su primer lector?

Iba a un taller, éramos cuatro gatos locos y nos copábamos leyendo nuestros cuentos y escuchando los de los otros. Ellos fueron mis primeros lectores y ahora, años después, siguen siéndolo. Esa actitud se parece más a un apostolado que a una amistad.

¿Cuales fueron los primeros comentarios?

¿De mi primer cuento? Me dijeron que era muy metafísico. Y claro que lo era, tan metafísico como son algunos del argentino a quien reescribía.

¿Conserva algún rasgo de aquella escritura?

No, se la devolví a Borges.

¿Qué está leyendo en este momento?

Ahora mismo leo a Guillermo Cabrera Infante -"Ella cantaba boleros"- y me gusta, me divierten sus historias de fondo habanero y me gusta la cadencia de su idioma caribeño. Mañana quién sabe. Los localismos me aburren rápido.

¿Qué autores tuvieron más importancia en su formación?

Realmente, no lo sé. He leído demasiado, me transformé muy pronto en adicta a la lectura, al punto que recuerdo libros que sé que me gustaron pero no de qué trataban. Por ejemplo, entre los diez y los quince años debo haber leído diez veces "Los miserables", y aunque hoy no sería capaz de llegar ni a la mitad, sé que esa novela me marcó. Sé que si digo que me marcó Agatha Christie me van a relacionar con la gente que ama el cine mexicano de los cincuenta y las flores de plástico, pero alguna vez lo tengo que hacer: me marcó Agatha Christie.

¿Tiene amigos escritores? ¿ quienes son?

Soy amiga de Tolstoi, pero le critico la grandilocuencia a sus espaldas cuando me junto con Faulkner y Hemingway a tomar bourbon y mojitos.

¿Cuales son sus personajes de ficción favoritos?

Trataré de mejorar mi imagen, obviaremos a la pequeña Lulú y al Monje Loco. Me gusta Tom Ripley, el personaje de las novelas de Patricia Highsmith, pero no sé si no van a pensar que me identifico con su maldad o con su sexualidad ambigua.

¿Qué frase literaria cita con frecuencia?

Espero no ser de los que citan frases literarias. Y de serlo, espero no citarlas en latín, que es el colmo del mal gusto.

¿Cuales son los rasgos salientes de su estilo?

Quisiera pensar que tengo un estilo austero, despojado, conciso y coloquial. Quisiera pensar que nunca utilizo un adjetivo que pueda ser omitido sin perjuicio para el texto. Y quisiera citar una frase literaria a pesar de lo dicho ut supra: "Ninguna espada hiende el pecho como un punto puesto a tiempo". Lamento no saberla en latín.

¿Cuál es la opinión sobre su literatura que más le molestó?

Ninguna. Sólo me preocupa aburrir, y hasta ahora nadie me ha confesado que le sucediera. Sin ser eso, que hablen mal pero que hablen.

¿Cómo escribe, lápiz, computadora, máquina, etc?

De todo un poco y alternado. Escribí buenos cuentos en la playa, en Punta del Este, a cuadernito y lapicera. Cuando releí lo escrito esa temporada me encantó y creí que era el lugar, la forma primitiva, el mar y el sol que me habían hecho inspirar. Al año siguiente me preparé para escribir la segunda parte de "Guerra y Paz" y la tercera de "Don Quijote" pero no me salió nada. Nada.

¿Qué condiciones necesita para escribir?

Necesito una habitación aislada acústicamente y térmicamente acondicionada, una computadora de pantalla grande y otra portátil, langostinos y vino blanco o boeuf strogonoff y vino tinto, una silla de cuero auténtico que se recline y se adapte al cuerpo. Por ahora no he logrado nada de eso y me conformo con una computadora y una máquina de café.

¿Cuales son las etapas del trabajo hasta llegar al texto definitivo?

No tengo una rutina y cada texto se escribe según un itinerario misterioso y propio que va siendo sugerido por él mismo. Básicamente escribo de un tirón aprovechando lo que podria llamarse la inspiración y luego corrijo muchas veces, pero ahora estoy escribiendo y corrigiendo al mismo tiempo y no sé por qué lo hago, aunque sospecho que texto cobra vida y nos plantea sus propias exigencias.

¿Qué está escribiendo en este momento?

Creo haber empezado una novela, aunque eso nunca se sabe hasta tener algún ciento de hojas. A veces las novelas sufren abortos naturales y terminan sus días en un cajón o en un archivo olvidado de un disco duro, que es un cajón virtual.

¿Cuál es el libro que le hubiera gustado escribir?

Me conformaría con haber escrito "Casa tomada" de Cortázar.

¿Qué medios lee, que programas escucha, cuales ve?

Los diarios uruguayos de hoy me aburren, leo algunos españoles y franceses, de vez en cuando alguno argentino. Internet ha cambiado mis hábitos en ese sentido. Casualmente, escucho las dos radios que Tabaré Vázquez considera opositoras.

¿Quién merece un monumento en este país?

Hablando muy en serio, no siento simpatía por los monumentos ni los arcos de triunfo ni las llamas votivas. Tampoco siento inclinación por las marchas patrióticas ni la adoración de símbolos nacionalistas.

¿Cuál es el rasgo principal del ser oriental?

El del ser oriental es un tema muy interesante. Yo diría que somos instruidos y educados, algo grises y melancólicos, orgullosos y modestos. Y tomamos mate por la calle, que es el rasgo que nos hace más reconocibles a simple vista.

¿Cuál es la frase que hubiese deseado crearla Ud?

"Timeo danaos et dona ferentes" frase que viste mucho y da un aire de cultura bien acabado. En lo personal, yo la saqué de Asterix.

¿En qué época le hubiera gustado vivir? Me encanta esta época y no creo que sea decadente, sino más bien ascendente. Lo que no sé muy bien es a dónde subimos pero ya se verá.

¿Cuál es su chiste predilecto?

Olvido los chistes no bien los termino de escuchar.

¿Cuál es su música predilecta?

El rock más que el pop, algunos ritmos cubanos, los nuevos grupos uruguayos como "No te va a gustar".

¿En qué ocupa su ocio?

Sé que paso demasiado tiempo leyendo, pero no lo puedo evitar. Me gusta comer con mis hijos y charlar con sus amigos adolescentes. Amo el jardín, cuidar las plantas.

¿Qué película vió varias veces?

Muchas. "La noche de las narices frías" que ahora se llama "101 dálmatas", "Cumbres borrascosas", "Lo que el viento se llevó", "Hanna y sus hermanas", "Cigarros", y muchas más que en este momento no recuerdo. Algunas las vi tantas veces porque me gustaron mucho, otras porque corrían los tiempos en que no había cable y era la única que pasaban esa noche. Y algunas las vi más de diez veces porque eran las que pasaban en la matinée de los sábados en el cine Casablanca, del cual que yo era parte del público cautivo.

¿De qué vive?

De mi profesión de escribana, principalmente.

¿Qué relación tiene con el dinero?

Tengo claro que necesito el dinero para comprar la paz.

¿Cómo imagina su momento perfecto?

Según las necesidades del momento, claro, cuando uno tiene hambre imagina un plato de carne con papas fritas. Pero en general le doy mucho valor a la amistad y a los momentos que paso en compañía.

¿Qué le produce más vergüenza?

Tener sentimientos primitivos de ira o envidia o desprecio. Me avergüenza cuando todo mi ser pretendidamente evolucionado queda anulado por una emoción negativa como la cólera.

¿A qué le teme?

No le temo ni al fracaso ni a la ruina, porque ya los padecí. Sí a la miseria unida a la vejez, que me parece una combinación negativa difícil de repuntar.

¿De qué se arrepiente?

En principio de todo, me temo que soy muy perfeccionista. Cada vez que termino de hacer algo, pienso que debería haberlo hecho de otra forma. Después viene el pensamiento decantador y hasta llego a sentirme orgullosa de cómo me salieron algunas cosas.

¿A quién desprecia?

El desprecio lo coloca a uno por encima de algo o de alguien. Ojalá yo no sienta nunca más ese sentimiento que tanto me molesta.

¿Qué detesta por encima de todo?

Trato de no detestar a nada ni a nadie. Confieso que me detesto a mí misma los domingos de tarde, los lunes recupero la autoestima alrededor del mediodía y desde ahí hasta el almuerzo del domingo me siento una reina.

¿Para qué sirve un escritor?

Hay escritores que cambiaron el mundo, pero son pocos y ya nade los lee. Hoy me parece más práctico que los escritores queramos remover sentimientos, hacer pensar y divertir con el mejor nivel posible. Aunque sea sólo a algunas personas.

Sección de Semanario "El Pueblo", a cargo de Alfredo Valdez

Mercedes Rosende